“El
hombre, pequeña parte de tu creación, quiere alabarte. Tú mismo le incitas a
ello, haciendo que encuentre sus delicias en tu alabanza, porque nos has hecho
para Ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en Ti.” (San
Agustín, Confesiones)
En el pasado 16 de abril se ha celebrado el 123 aniversario de nacimiento de
Charles Chaplin. Considerado por muchos uno de los mayores artistas de la
historia del cine, Chaplin fue un hombre comprometido con su tiempo. Nacido en
1889 en Walworth, al sur del Londres, Charles Spencer Chaplin se hizo más
conocido como Charlie Chaplin o Charlot. Sus padres eran actores y cantantes de
origen judío. Poco se sabe del padre de Charles, que abandonó el hogar familiar
debido a su alcoholismo, pero su madre Hannah Hill, cuyo nombre artístico era
Lily Harley, tuvo que encargarse sola de sus dos hijos Sydney y Charles.
Es difícil comprender cómo el curso de la historia ha
desembocado en estos tiempos que vivimos, con tantas cosas del revés, problemas
y enfrentamientos. Todo acontece demasiado rápido. Hay poco tiempo para
reflexionar sobre lo que se vive y sobre lo que viven los demás. Atrapados en
una vorágine de actualidad, el momento presente transcurre tan rápidamente que
pareciera un verdadero fantasma, una irrealidad. Además, el pasado se olvida
rápidamente y el futuro es tan incierto que mejor no pensar en él. Si a finales
del siglo XIX algunos pensadores negaban el sentido de la vida –existencialistas–,
hoy ya no se duda sobre el sentido de la vida, por la simple razón de que no
hay tiempo para dudar. Hay tal desorientación que las personas ni siquiera
pueden preguntarse sobre el sentido de la vida.
Helena Petrovna Blavatsky, conocida por sus discípulos como HPB, fue una mujer excepcional, rodeada de interesantes circunstancias que hacen de ella un personaje atrayente: sus inacabables viajes, su extraña biografía, el pintoresco escenario del siglo XIX, que fue el escenario de sus andanzas de mujer rebelde, y sobre todo, su obra, cuyos manuscritos originales se conservan en el British Museum, en una cámara hermética acondicionada con todos los adelantos técnicos, a la que solo se tiene acceso con un permiso especial.